España es el país que ocupa el primer lugar en la producción europea de miel, y Andalucía es la tercera región, con más de 6.000 toneladas exportadas de este dulce producto, tanto a otras comunidades del territorio nacional como a otros países. Y es que, en la riqueza natural y floral del paraje andaluz está parte del secreto de que las abejas sean capaces de crear este rico manjar. 

 

Aunque la miel es natural, no todas las mieles son iguales. La calidad de la miel depende de varios factores, como la zona donde se produce, la variedad de flores a las que tienen acceso las abejas o el grado de manipulación a la que ha sido sometida. Por eso, siempre es recomendable optar por mieles de primera calidad, ya que garantizan un sabor y aroma únicos.

 

La miel, a pesar de ser un producto natural, tiene un grado de manipulación por parte del apicultor, ya que es él quien tiene que decidir en qué momento recolectarla. La miel de primera calidad se recolecta en verano, cuando las abejas tienen acceso a una mayor variedad de flores. Además, el sabor y aroma que se obtiene varía en función de la zona donde se produce, de la variedad de climas y ecosistemas y de la flora a la que tienen acceso las abejas, de ahí la gran diversidad de mieles.

mieles de calidad

 

En Andalucía podemos encontrar mieles de diferentes tipos, como la miel de Romero, de Eucalipto, de Tila, de Lavanda o la miel de Castaño, entre otras. Cada una de ellas tienen un sabor y un aroma únicos, y todas ellas son mieles de primera calidad. 

No obstante, en los últimos años se han producido cambios en el sector debido a la intensificación de la actividad apícola. Este sector está en constante evolución y ha experimentado un gran desarrollo, tanto en la producción de miel como en la elaboración de productos derivados de la apicultura, ya que este producto es muy versátil y se puede utilizar de muchas formas. Se puede consumir tal cual o mezclarla con otros ingredientes de cocina. También se puede utilizar, por ejemplo, para elaborar cosméticos y preparaciones medicinales.

 

En España existen cerca de 5.000 apicultores y más de 600.000 colmenas que desarrollan su actividad en el 63% de los pueblos andaluces, lo que posiciona a nuestra comunidad como una de las más importantes en el sector de la apicultura. El 20% del total nacional, con una miel de gran calidad, se produce en Andalucía. Sin embargo, este último año, las altas temperaturas y la falta de lluvias han complicado la producción de miel en la comunidad.

variedades de mieles

Es importante destacar que la apicultura es una actividad tradicional que requiere de una gran experiencia y conocimientos. No es solo cuestión de tener una colmena y esperar a que las abejas hagan su trabajo. El apicultor debe estar atento a todos los factores que puedan influir en el buen funcionamiento de las colmenas y en la calidad de la miel. 

 

Algunas de las empresas que llevan vinculadas a la apicultura desde hace años, y que hoy se han convertido en un legado familiar, Es Andaluza de Mieles, que comenzó su andadura en 1970, cuando la primera generación se inició en el mundo de la apicultura. Posteriormente, decidieron profesionalizarse en el sector a través del envasado de la miel. Y, en 1998, se consolida la empresa familiar, ya con la tercera generación al mando.

 

Otras pequeñas empresas exportadoras de miel han buscado diferenciarse por el procesado y manipulación de su producto. Lo que suelen hacer es filtrar la miel únicamente, sin ser sometida a procesos de pasteurización ni tratamiento térmico ni mezclarla con otras mieles. Además, el envasado suele ser manual. De esta forma se respetan cada uno de los matices del aroma y sabores propios, preservando así su frescura. 

 

Una de esas pequeñas empresas dedicada a la producción y envasado de miel y otros productos derivados de la apicultura es Mielinízate. Se trata de una empresa emergente que destaca por realizar el proceso y tratamiento de la miel de forma natural y artesanal, retirando los panales de la colmena y extrayendo la miel por fuerza centrífuga. Así superan los porcentajes de estándares mínimos de polen en su miel.

 

También hay que tener en cuenta que existen productos con valor añadido extraídos en base a la miel, como la cera de abeja, y con otros ingredientes de fuentes locales. Éstos permiten generar mayores ingresos a los apicultores. Por ejemplo, las preparaciones de productos cutáneos hechos a base de cera de abeja y miel calman la irritación de la piel y facilitan la curación, así como otras muchas funciones.

 

Además, debemos de poner en valor el sector apícola, no solo porque es una actividad de vital importancia para el mantenimiento de la biodiversidad y la conservación de la flora y fauna en el medio natural, debido a la importante labor de polinización que realizan las abejas. Sino que también tiene un papel esencial en la producción de alimentos. Por eso es necesario mantener las tradiciones y mejorarlas. 

 

apicultor

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