¿Cómo ha cambiado el consumidor del sector agroalimentario andaluz?

La situación en la que nos encontramos inmersos en la actualidad ha provocado el cambio en nuestros hábitos de vida, en el consumidor y en la actividad de las empresas del sector agroalimentario andaluz, que se han visto obligadas a adaptarse a la nueva perspectiva. Hoy en LANDALUZ, Asociación Empresarial Alimentos de Andalucía, te contamos cómo es la situación del sector agroalimentario de Andalucía en la crisis de la COVID-19. 

El sector de la alimentación se encuentra en un marco estratégico y no cabe duda de que se trata de un servicio esencial en nuestra vida y en la sociedad. La crisis ocasionada por la pandemia de la COVID-19 puso de manifiesto la relevancia del sector agroalimentario andaluz, desde el pasado mes de marzo, cuando el Gobierno de España decretaba el Estado de Alarma.

En este sentido, las empresas dedicadas a la fabricación, producción, manipulación, distribución y venta de alimentos han tenido que adaptarse a gran velocidad a las tendencias, normas, directrices y demanda del consumidor, de modo que pudiesen asegurar las máximas garantías en seguridad alimentaria y el abastecimiento de productos de consumo de primera necesidad.

 

Las empresas agroalimentarias y su resiliencia

No cabe duda de que el sector agroalimentario ha resistido a esta crisis, frente a la situación, mucho peor, de otros sectores, como la moda, los viajes o la artesanía.

Según un estudio realizado por Randstad, las empresas de alimentación han soportado mejor que otras los efectos de la pandemia. Así, el 36% de las empresas de alimentación pudo mantener el 100% de su actividad durante la crisis y hasta el 32% de las mismas mantuvo su volumen de negocio.

A pesar de ello, las empresas dedicadas a la alimentación, han aplicado medidas y nuevas técnicas para evitar posibles riesgos que pueda afectar a la calidad del producto y seguridad alimentaria del consumidor. 

Aunque los datos se encuentran lejos del pico de empleabilidad del sector, alcanzado en el tercer trimestre de 2019, destaca por alta capilaridad. La implantación territorial de estas empresas agroalimentarias es clave en el desarrollo local de las zonas rurales de Andalucía y otras regiones. 

A pesar de ello, para mantener la fortaleza de este sector y su importancia en la economía, es necesario continuar con la implementación de reformas en aras de la digitalización y la adaptación de las empresas y sus sedes a las nuevas tecnologías.

 

El consumidor ha cambiado

El consumo en el hogar registró un aumento, especialmente durante los meses del confinamiento, mientras que el consumo fuera del hogar, registró un notable descenso.

Así, destacamos algunos datos interesantes en cuanto al consumo: 

  • Una de las preocupaciones que se sitúa a la cabeza es su situación económica. En la mayor parte de los casos, el consumidor se ha visto afectado por la disminución de sus ingresos.

Esto conlleva que la relación entre calidad y precio sea el principal factor de compra para siete de cada diez consumidores en España.

  • En segundo lugar, al consumidor le interesa que en la cadena de producción del alimento se garantice la seguridad mediante controles de calidad.

Pero no solo les preocupa ese momento del proceso, sino también la seguridad durante el proceso de la compra en supermercados y tiendas. Es por ello que es muy importante garantizar el cumplimiento de las medidas de seguridad, tanto en la desinfección de superficies como distancia en la tienda física.

Por ejemplo, la respuesta de las empresas a la pandemia, la transparencia en cuanto a ingredientes y procesos de fabricación, desarrollar una comunicación clara…son esenciales para el consumidor.

  • Continuamos con el canal digital. Es una evidencia que el ecommerce ha experimentado un impulso en los últimos meses.

Durante la pandemia, los consumidores han comprado todo tipo de productos y también, contratado servicios de forma digital.

Según un informe de KPMG, está aumentando considerablemente la frecuencia de compra online de los consumidores y también se ha ampliado el rango de edad del comprador digital hasta edades más maduras.

  • Por otro lado, ha aumentado la preocupación de los consumidores en cuanto a la disponibilidad de alimentos para personas desfavorecidas, aspecto que deben tener en cuenta las empresas productoras, así como los supermercados. De este modo, el interés por evitar el desperdicio de alimentos ha ganado importancia.
  • Por último, destacamos la cadena de suministro, en la que cuenta como factor esencial la logística y distribución alimentaria.

En este punto hemos de destacar especialmente a las compañías agroalimentarias andaluzas con gran presencia internacional. Para estas ha sido elemental disponer de una cadena de suministro global y transparente a través de proveedores de confianza y, evidentemente, procesos de fabricación eficientes, que logren reducir el tiempo de reacción ante posibles problemas.

En conclusión, las marcas y empresas agroalimentarias andaluzas deben prestar atención a las preferencias y preocupaciones de los consumidores, mucho más en estos meses cruciales para mantener su actividad y mejorarla. En LANDALUZ, Asociación empresarial Alimentos de Andalucía, continuamos asesorando y apoyando a las empresas del sector agroalimentario andaluz, tan necesarias en el tejido de nuestra sociedad y economía.

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