‘Máquina programable capaz de realizar tareas de manera autónoma en sustitución de seres humanos’. Esa es la definición de robot que, según los sucesivos análisis económicos que ven la luz cada año sobre cualquier sector productivo, están llamados a reemplazar progresivamente a las personas en las tareas más básicas y repetitivas. No es algo nuevo en la economía andaluza. Pueden verse robots ensamblando piezas de coches en la planta de Renault en Sevilla, modulando bloques de cuarzo compacto de Silestone en las instalaciones de Cosentino en Almería, o en el innovador CTC que COVAP tiene en Pozoblanco, Córdoba.  

La nueva vuelta de tuerca, sin embargo, viene de la mano de Robotics o automatización de procesos, con el que las empresas buscan llegar a nuevas cotas de eficiencia y conseguir una ventaja competitiva sobre competidores de otras regiones o países. Los sectores principales de la economía andaluza –turismo y agroindustrial- deben incluir partidas en sus presupuestos para I+D+i. Y deben hacerlo manteniendo una mentalidad a largo plazo, pues los beneficios de esta inversión no se verán reflejados en la cuenta de resultados hasta pasados varios ejercicios. Pero esta es una apuesta ganadora, la única apuesta posible de hecho, si la empresa andaluza quiere sobrevivir en un mercado cada vez más globalizado y ultra competitivo.  

Así se recoge en el Estudio Global sobre Robotics 2018 elaborado por Deloitte, en el que más de 500 líderes globales admitían las bondades de esta apuesta por la eficiencia tecnológica. De ellos, el 80% apoya el uso de Robotics en sus organizaciones, el 93% de los que afirman haber implementado o escalado Robotics afirma que ha mejorado el compliance, el 81% indica haber reducido costes y el 77% asegura que la tecnología les proporciona una mejor gestión de la información. Pero, ¿están las empresas andaluzas preparadas para la llegada de Robotics a sus organizaciones? La respuesta es que aún no, pero podrían (y deberían) estarlo.

Se necesita un cambio de mentalidad empresarial, que se prevé mayoritario con las segundas generaciones al frente de las grandes empresas familiares andaluzas. Se necesita un impulso estructural y burocrático de la Administración autonómica, que no ha sido capaz de frenar la fuerte bajada de inversión en los 22 centros tecnológicos que en 2007 se encontraban repartidos por toda Andalucía y que ha caído en picado tras la crisis económica. Se necesita una mayor implantación del agrotech o tecnología aplicada al a la agricultura en cualquier tipo de cultivo y en todos los estados de la producción, incluida la experiencia de cliente, para poder competir internacionalmente. Se necesita una oferta y formación universitarias que atraigan a los mejores expedientes y que contribuyan al desarrollo de las empresas andaluzas. En definitiva, se necesita que las empresas andaluzas no duerman el sueño de los justos y sean conscientes de que el tejido empresarial es muy fino y puede romperse en cualquier momento sin la apuesta decisiva por la eficiencia tecnológica. Den la bienvenida a Robotics, den la bienvenida al futuro de sus empresas.

Daniel Carrasco, socio responsable de Risk Advisory en Andalucía y Extremadura de Deloitte

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